Terremoto del 16A: Reflexiones a un año después

Autores: Ing. Adalberto Vizconde Campos, MSc (Universidad de Guayaquil)

              Marcos Cortez Velez, Investigador (Universidad de Guayaquil)

Terremoto del 16A:  Reflexiones a un año después.

1. EL SISMO FUE PARTE DE UN SUPERCICLO.

Figura 1. Manabí y Esmeraldas fueron las zonas más afectadas en el 2016. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

 

El sismo ocurrido el 16 de abril de 2016, de magnitud 7,8 grados en la escala de Richter que afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas, acorde a un estudio publicado en Nature Geoscience, forma parte de un superciclo de sismos. Este fenómeno implica que la energía acumulada en una zona se libera por una cadena de sismos sucesivos durante varios años.

Cuando acontece un movimiento sísmico de gran magnitud, se libera gran cantidad de energía y reduce el estrés de la zona, disminuyéndose la cantidad de réplicas que le puedan suceder, en cambio en un superciclo los sismos se desarrollan en una misma zona en varios periodos, en este caso se ven involucrados el sur costero de Colombia y el norte costero del Ecuador, la secuencia del superciclo sísmico, se inició con el terremoto de magnitud 8.8 ocurrido el 31 de enero de 1906 con epicentro en el océano Pacífico y frente a la frontera Ecuador-Colombia que rompió un segmento de 500Km aprox. A pesar de la gran fuerza de este evento, no se eliminó toda la energía contenida en esa zona, por lo que hasta el año 2016 ocurrieron cuatro fuerte sismos dentro de la zona: 13 de mayo de 1942 sismo de 7,8 grados (Manabí), 19 de enero de 1958 sismo de 7,8 grados (zona fronteriza Ecuador-Colombia), 12 de diciembre de 1979 sismo de 8,2 grados (zona fronteriza Ecuador-Colombia) y 16 de abril de 2016 (Muisne y Pedernales). En todos estos se liberó gran cantidad de energía, que a la en conjunto eran residuos de lo que no se pudo evacuar en el terremoto de 1906.

En sus investigaciones, los científicos destacan que a pesar de este ciclo que ha desarrollado importantes movimientos sísmicos, no existen registros de cadenas de sismos de este tipo antes del siglo XX. En el caso de las ciudades Manta y Portoviejo (provincia de Manabí), los registros históricos determinaron que estas ciudades fundadas en el siglo XVI, tuvieron daños de tipo III a causa del sismo de magnitud 7,5-7,9 cuyo epicentro fue en Riobamba (a una distancia de 230 Km aprox.) en el año 1797. En base a esto, ellos señalan que existe una muy remota posibilidad de que un terremoto como el del 16 de abril haya impactado  a estas ciudades sin dejar huella. A partir de estos datos, los científicos proponen, en base a modelos físicos, que en la zona de subducción colombo-ecuatoriana suceden ciclos de movimientos sísmicos separados por periodos de muy baja sismicidad. Esto se respalda por una reciente investigación marina-paleosismológica que demostró, en base a depósitos de sedimentos, que hace más de 600 años aproximadamente hubo un ciclo de eventos con una recurrencia de 40 – 70 años, seguidos por un periodo de tranquilidad de tres siglos hasta llegar a comienzos del siglo XX. Jean Mathieu Nocquet, quien lideró el estudio, señala que todavía hay energía acumulada en la provincia de Esmeraldas correspondiente a la zona norte del país.

El Instituto Geofísico (IG) informó el domingo 16 de abril del 2017, que con los dos últimos movimientos de la noche del 15 abril, se han registrado 3 521 réplicas del terremoto de 7.8 grados de magnitud en la escala de Richter que sacudió el noroeste del país hace un año cerca de las 19:00 horas. "Hasta el momento tenemos un total de 3521 réplicas, desde el sismo del 16 de abril del 2016", anunció el IG en un post en su cuenta de Facebook.

El terremoto del 16 de abril, el más poderoso registrado en la historia de Ecuador, acabó con la vida de 670 personas en cifras oficiales, miles de damnificados y desaparecidos, dejó unos daños materiales cifrados en más de USD 3 000 millones según el Gobierno presidido por Rafael Correa. El sismo sacudió en gran manera a las provincias de Manabí y Esmeraldas, en la costa noroeste del país, pero se sintió en varias partes del país, como en la capital Quito (norte) y la principal ciudad del país y también costera Guayaquil (suroeste). ​

 

2. HUGO YEPES: ‘SE PERDIÓ LA OPORTUNIDAD DE APRENDER DE LO BUENO Y LO MALO’.

Se reproduce íntegramente la entrevista concedida al diario El Comercio de Quito.

Figura 2. Hugo Yepes, Técnico del Instituto Geofísico. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO.

 

  • HOJA DE VIDA.  Es sismólogo y uno de los fundadores del InstitutoGeofísico. En la actualidad es investigador. Tiene una maestría en Geofísica, en Saint Louis University, Missouri, y un PhD en la Universidad de Grenoble, Francia.
  • PUNTO DE VISTA.  Cree que estamos construyendo más vulnerabilidad si no se revisa toda la cadena de la construcción y se la deja en manos de maestros y albañiles.

 

Entrevista a Hugo Yepes, investigador del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.

¿Qué ha aprendido el país, luego de un año del terremoto?

En términos de los efectos del terremoto en las construcciones es muy poco lo aprendido. Diría que es mucho lo que ha dejado de aprender.

¿Qué dejamos de aprender?

Debió ser visto como una oportunidad para estudiar lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal. El país perdió una gran oportunidad de hacer lo que se llamaría una sismología o ingeniería forense, un levantamiento forense de los edificios o las tipologías estructurales que sufrieron el colapso, desplomes o diversos grados de daño. En base a ese aprendizaje se pueden revisar las prácticas constructivas y toda la cadena de la industria de la construcción.

¿Para qué?

En la construcción intervienen no solo el ingeniero, el maestro o el albañil, sino toda una cadena que va desde la aprobación de unas normas, zonas constructivas, diseños estructurales, para luego de levantar los edificios. También se relaciona con la provisión de los materiales, su calidad, certificación, la fiscalización, ya sea por el dueño y por la autoridad general (los municipios), permisos específicos de construcción, de habitabilidad y un permiso que como Estado suscribo que esto está bien construido para esta zona que es sísmica, tiene vientos, laderas, inundaciones, tráfico y terremotos. Como autoridad suscribe que se puede vivir con seguridad.

¿Era necesario empezar al otro día?

Era importante hacerlo en el momento en que ocurrían los hechos. Si se cayó un edificio no se podía mandar a levantar los escombros y botarlos en la escombrera. Murió gente, se perdió mucho dinero, se perdió toda una vida de trabajo. No se hizo, los edificios y las evidencias ya no están. Entonces, a quién acusamos si no encontramos el arma y peor el cuerpo del delito. No hay información. Tenemos poca información, que no está sistematizada y no es accesible para aprender. Eso implica haber perdido la oportunidad de saber los efectos de un terremoto en la forma cómo los ecuatorianos construimos. Enfatizo en esto, porque los mismos terremotos de la zona de subducción (como el de Ecuador) los tiene Chile y no producen daños o son la milésima parte de lo que pasó aquí. Después de dos terremotos: Bahía y Pedernales, se puede decir que esta forma de construcción es bastante estándar. Portoviejo y Manta representan cómo están construidas las ciudades del país, en la Costa y en la región andina. Es la misma mala práctica constructiva. Es la misma. Muchos dirán que la arena es diferente, pero en otros lados esa arena tampoco está certificada. Hay una laxa vigilancia.

¿No se ha hecho nada por construir de forma segura?

Hemos avanzado. En el 2001 se expidió una norma de construcción, luego del terremoto de Bahía de 1998, pero lo que pasó en el 2016 demuestra que esa norma en muchos casos quedó como letra muerta. Por ejemplo, el número de edificios afectados en Portoviejo, donde hicimos un estudio con los colegas del Instituto Geofísico y la Escuela Politécnica, es el mismo porcentaje de los que se construyeron antes de esa norma. Es decir, la práctica es la misma.

¿No se cumple?

Esas normas no se han constituido en una ley mandataria en los municipios ni en el Estado central. Digo esto porque el porcentaje de lo que se cayó en el terremoto, construido desde el 2006 hasta acá, es importante. Habiendo sido el Estado el mayor inversor de la década, ha habido una mayor laxitud en las construcciones.

¿El terremoto no fue el total responsable?

Estoy en total desacuerdo con quienes dicen que cómo no se iban a caer las estructuras si hubo un terremoto. Uno: el sismo no excede lo esperado en la norma ecuatoriana de construcción. Dos: hay estructuras muy bien construidas, que aprobaron la norma. Y tres: hay una liviandad en la aproximación del problema, porque no hay expertos levantando la información para demostrar las razones del colapso.

¿A qué se refiere con que el terremoto no excedió la norma?

En la Costa norte se establece que las infraestructuras deben estar construidas para aguantar más del 50% de su peso. Dos acelerógrafos (equipos) en Portoviejo y Manta registraron que el terremoto no sobrepasó ese 50%, fue menor; es decir, el terremoto estuvo por debajo de esos niveles. No es un terremoto excesivo y si no se justifica por qué se cayeron las edificaciones estamos ante una corrupción en la construcción.

¿Cómo aplicar buenas prácticas constructivas?

No es un tema del corto plazo. En Ecuador, la calidad de la enseñanza, con la reforma a la ley, ha decrecido. En el caso de la Facultad de Ingeniería Civil de la Escuela Politécnica, de los 32 docentes, 29 se acogieron a la jubilación. La universidad perdió 1 000 años de experiencia. Los universitarios reciben clases de (maestros) jóvenes, sin experiencia ni práctica profesional. Si disminuimos materias claves para el cálculo sismorresistente, la estabilidad o fuerza sísmica, no tenemos con quién trabajar frente al nuevo terremoto para disminuir la vulnerabilidad en las construcciones.

¿Por qué ellos son importantes?

Son los estudiantes quienes luego ocuparán esos puestos en los municipios, quienes generan práctica, experiencia. Sino tienen el conocimiento adecuado y sigue acudiendo al maestro, la minga o la familia para hacer el cuarto piso estamos entre todos construyendo más vulnerabilidad. Estamos cruzando los dedos para que no suceda un nuevo terremoto, pero no se puede detener porque somos un país sísmico.

¿Esto significa que no nos estamos preparando para un nuevo terremoto?

El nuevo terremoto nos encontrará tal mal preparados, como lo estuvimos en el 2016 y en 1998 en Bahía de Caráquez. Esa ciudad decidió reconstruirse como si no hubiera pasado nada. Volvió a parar los mismos edificios y a repararlos. Antes de 1998 era una ciudad vulnerable y en el 2016 demostró que la reconstrucción fue muy débil y tenemos una ciudad más afectada y con colapsos, por la falta de entendimiento y aprendizaje.

¿Qué reveló el sismo?

Mostró y desnudó todas las prácticas de corrupción. No es una corrupción del alto nivel, sino diaria, personal, del inspector municipal que recibe coimas para permitir construir un segundo piso, del personero que se inclina en el concurso público de precios, donde la coima recibida es restada del número de acero que va a la estructura. Solo viene el inspector implacable que es el terremoto para demostrar que está ahí.

¿Ha pasado el trauma del terremoto?

Nadie quiere vivir en un edificio alto y nadie se le ocurre pensar en edificios. Proyectemos a Portoviejo con casas unifamiliares de aquí a 50 años. Llegará por el norte a Crucita y por el sur colindará con Manta. Las ciudades modernas se hacen en altura y no horizontal. Ese miedo a que vuelva a ocurrir otro desastre hace que haya falta de interés por invertir, que incide en la producción diaria.

¿Hemos avanzado en otros aspectos?

Se nota cambios como la respuesta a la emergencia y antes de la reconstrucción. Pero nos preguntamos si eso está sistematizado como una práctica que se queda para el futuro o solo es una respuesta puntual. Una de las instituciones que se resquebrajó con el terremoto fue la Secretaría de Riesgos. El concepto de la gestión de riesgos y que lo había adoptado era donde la responsabilidad quedaba en lo local y regional, pero apoyado cuando sus capacidades fueran sobrepasadas. Me ayudan, pero yo sigo manejando la situación, porque conozco mis realidades y mis necesidades. Lo que sucedió es que todo lo local fue ignorado y vino el aparato estatal de arriba y se estandarizó. La atención y la reconstrucción fue la misma para todas las zonas afectadas. Hay que entender que la realidad de un pescador es diferente a la del campesino de la parte alta de Alajuela (Portoviejo).

¿De lo bueno, qué podemos aprender?

Hay muchos edificios que permanecieron en buenas condiciones y hay una oportunidad para aprender. Es fundamental estudiar lo que le pasó a la infraestructura hospitalaria, donde a unas les fue bien y a otras, mal. Veamos a cuáles de los colegios y escuelas les fue bien o mal, para entender qué hicieron y establecer dónde estaban los problemas. Veamos a los UPC (policía comunitaria), edificios del Cuerpo de Bomberos, porque esas estructuras no deben fallar. Se supone que deben tener una seguridad extra, para la gente que va en busca de ayuda. La idea es que reciban auxilio, no que encuentren heridos. O que las escuelas puedan servir de refugio, no que estén caídas. 

 

3. REQUISITOS PARA CONSTRUIR SON MÁS EXIGENTES EN SEIS CANTONES MANABITAS.

Figura 3. En Bahía de Caráquez, ciudad perteneciente al cantón Sucre, el terremoto destruyó 55 edificios. 19 de esos se catalogaron como inseguros y se procedió con el proceso de demolición. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

 

La pérdida de viviendas y edificios durante el terremoto del 16 de abril del 2016 hizo que los municipios voltearan su frente hacia sus normativas que regulan las construcciones y los permisos para construir nuevas edificaciones.

Las ordenanzas que existían no eran tan estrictas para el cumplimiento de las normas de la construcción. En Manabí, por ejemplo, los cabildos de los cantones Pedernales, Jama, San Vicente, Sucre, Manta y Portoviejo aprobaron reformas a sus ordenanzas y los requisitos se volvieron más estrictos para avalar los permisos. El de construcción y para la aprobación de planos son los principales.

 

Esto fue posible tras las resoluciones administrativas de las direcciones de planificación aprobadas por los Concejos Municipales. Estas modificaciones se implementaron desde julio del año pasado y actualmente sirven para ejercer controles en los predios en reconstrucción y en los nuevos que se levantan.

Las normativas de los seis cabildos coinciden en al menos dos aspectos.

  1. Ponen énfasis en un acta con los nombres y las firmas de responsabilidad de los profesionales que diseñan los planos estructurales, arquitectónicos, sanitarios, eléctricos. Además, el nombre y versión de la norma utilizada en el diseño estructural, cargas, resistencia y especificaciones de los materiales.
  2. El otro aspecto es el estudio de suelo y sus especificaciones técnicas. Los requisitos que ahora piden estos municipios superan los 12 y 18 ítems. En las inspecciones que hacen los comisarios de construcciones se trata de priorizar a los predios privados donde se podrían dar las informalidades. Para la presidenta del Colegio de Ingenieros Civiles de Manabí, Fanny Farías, lo que se está haciendo es acatar el artículo 48 de la Norma Ecuatoriana de la Construcción y el artículo 51 del Registro de Construcción que establecen esas condiciones para que se cumplan con el criterio de diseño de construcciones sismorresistentes, aplicable a estas zonas por ser de alta sismicidad.

El terremoto evidenció que las construcciones no fueron levantadas con materiales adecuados y de calidad, es por eso que las casas aportaron con mayores colapsos a escala nacional. Según la Secretaría de Planificación y Desarrollo, el sismo dejó 29 000 viviendas colapsadas y afectadas en Manabí, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos y Bolívar. De todos los municipios, el de Pedernales, donde ocurrió el epicentro del terremoto, es el que más avances tiene en cuanto a los controles de las nuevas especificaciones.

Figura 4. El hotel Royal, en Pedernales, se levanta con una nueva técnica de construcción sustentada en estructuras de acero. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

 

Las autoridades quieren que no se repita la experiencia del pasado terremoto, cuando el 70% de los 7 000 predios urbanos catastrados se perdió. El comisario de Construcciones, René Moncayo, asegura que de las 70 construcciones particulares aprobadas este año, 40 se suspendieron por incumplir requisitos. Los propietarios iniciaron las obras sin contar con la aprobación de planos de un arquitecto o ingeniero y también porque en el transcurso de los trabajos se modificó el tipo de material que se había previsto en un principio.

A lo largo de la calle García Moreno, en el centro de la ciudad, se observan casas reconstruidas y otras por acabar con sellos de color rojo con la palabra suspendido o clausurado. El adhesivo no es definitivo, pero se le da un plazo de 20 días al dueño del inmueble para que cumpla con los temas pendientes ante el Municipio.

El departamento de la Comisaría de construcciones de Pedernales realiza controles tres días a la semana para que las nuevas obras o reconstrucciones cumplan con las normativas. Los seis cantones que implementaron nuevas regulaciones fueron parte de las 97 indagaciones que la Fiscalía General practicó luego del terremoto. Se hicieron análisis geotécnicos, estructurales, tipos de suelo y de resistencia. Los expertos de esa entidad concluyeron que el uso de arena de mar y varilla lisa contribuyeron en el debilitamiento y posterior caída de las edificaciones.

El perito Guillermo Irigoyen esos materiales tienen comportamientos peligrosos en territorios de la Costa debido a que la salinidad incide en el aumento de la corrosión del acero. En el informe que este ingeniero estructural dio en Montecristi (octubre del 2016), también señaló que bajo esas condiciones el hormigón no responde a una adecuada compactación. Otros expertos hablan de que a partir del sismo se ha creado conciencia en cuanto al cumplimiento de las normas. 

 

4. REFERENCIAS.

  1. El sismo fue parte de un superciclo. Artículo El Comercio, Recuperado de: http://www.elcomercio.com/tendencias/terremoto-superciclo-estudio-fuerza...
  2. Supercycle at the Ecuadorian subduction zone revealed after the 2016 Pedernales earthquake. Artículo Nature Geoscience, Recuperado de: http://www.nature.com/ngeo/journal/v10/n2/full/ngeo2864.html
  3. HUGO YEPES: ‘SE PERDIÓ LA OPORTUNIDAD DE APRENDER DE LO BUENO Y LO MALO’. Artículo El Comerdió, Recuperado de: http://www.elcomercio.com/actualidad/hugoyepes-terremoto-ecuador-oportun...
  4. Requisitos para construir son más exigentes en seis cantones manabitas. Artículo, Archivo/EL COMERCIO. Recuperado de: http://especiales.elcomercio.Com/2017/04/aniversario-terremoto/